Por Juan Carlos García “Master”
Hace poco, mientras leía los comentarios que amablemente agregaron a mi entrada en relación a Nintendomania, vinieron a mi mente infinidad de recuerdos y anécdotas que me tocaron vivir en aquellos años. Como ya lo comenté, jamás me perdí una solo emisión, incluso los grababa y veía en repetidas ocasiones, al grado que me sé de memoria los diálogos de varios programas… pero bueno, lo que les quiero compartir esta vez, es de cuando me gané un Nintendo 64 respondiendo una pregunta que hicieron al final de una emisión, justo cuando había llegado la tan esperada “Hora N” que Gus Rodríguez anunció semanas antes de los hechos.
Tal vez junto con el Wii, el Nintendo 64 haya sido el sistema que más he esperado en mi vida, podía pasar horas viendo los vídeos o leyendo Club Nintendo, cualquier pequeña información que se pudiera revelar era simplemente un suceso. Pasaron los meses y llegó el día, el tan esperado 30 de septiembre de 1996. Recuerdo perfecto que desde medio año antes, anotaba en la parte superior de todos mis cuadernos los días que faltaban para su lanzamiento, era una especie de ritual, ese 30 de septiembre, junto con un par de amigos, llamamos muy temprano a la tienda de Nintendo que se encontraba en Plaza Tepeyac (actualmente ya no existe), cuando me contestaron escuché de fondo la música de Super Mario 64, así que supe de inmediato que ya lo tenían, por lo que acordamos ir al salir de la escuela.
Obviamente que íbamos a verlo, no teníamos el dinero para poder comprarlo, pero aún así pasamos horas viendo como el chavo que atendía lo jugaba… que por cierto que mala onda, no nos dejó jugarlo ni cinco minutos jajaja.
Después de verlo, en mi mente no había nada más que poder conseguirlo, desafortunadamente por aquellos años, no pude ahorrar antes de su salida, así que comprarlo iba a ser una misión muy complicada. De entre todas las locuras que se me ocurrieron para obtenerlo, estaba la de vender mi Super Nintendo con todos mis juegos… ahora que veo hacia atrás, agradezco no haber hecho semejante locura. Mi hermano al igual que yo, estaba desesperado, no se nos ocurría nada, hasta que un día, viendo Nintendomania, Gus comentó que en la siguiente emisión iban a regalar un Nintendo 64… yo, mientras sujetaba el control del N64 de mi primo, pensé que sería genial ganarlo, y mi primo, como dato curioso nos comentó “Deberían estar pendientes ese día, tal vez se lo ganen”.
Antes de continuar debo aclarar que ya había pasado casi un año de su salida, por lo que mi desesperación estaba en su punto más alto. Llegó el día en el que se regalaría el sistema, la pregunta era un regalo, mencionar el color de las letras S, U, y P en el cartucho de Super Mario World. Al escucharla, corrí por mi juego y marqué el teléfono, marqué horas, hasta que entró la llamada, dije la respuesta y colgué, esperando que la suerte me sonriera.
Ese sábado, por la tarde, sonó el teléfono de mi casa, lo contesté y me quedé helado cuando me dijeron “Hablamos de Nintendomania, fuiste el ganador de un Nintendo 64, queremos que vengas al programa para entregártelo”… ¿se imaginan? estaba loco de felicidad, grité, salté, bueno, no lo podía creer, nunca había ganado ni un chicle, y de golpe tener un N64, realmente mi alegría no tenía comparación en ese momento. El lunes tenía examen de psicología en la escuela, a la misma hora que me habían citado, así que llegué muy temprano ese día, hablé con la maestra y me dejó salir temprano, aunque cabe mencionar que hubiera sido capaz de hacer ese examen en “primera vuelta” que faltar por mi ya desde ese momento querida consola.
Afuera de la escuela mi papá me esperaba para llevarme al lugar acordado, la verdad yo no sabía mucho de direcciones, así que me hubiera perdido fácilmente. Llegamos al foro donde nos indicaron, y al entrar al pasillo que conducía al set, veo caminar hacia a mi a Gus Rodríguez… no podía creerlo, en serio, era una emoción incomparable, estaba en el set de Nintendomania para que me regalaran un Nintendo 64 y Gus me dijo “hola”… a lo que apenas pude responder, pero como pude me di a entender y supo que yo era el ganador de la consola, platicamos unos minutos y después me dijo que la entrega del N64 sería al inicio del programa, que no me pusiera nervioso… aunque fue lo primero que hice jejeje.
Yo debía salir junto con Maggie después de que Gus terminara el intro, pero por algunos contratiempos aquello tardó mucho tiempo, así que pude platicar con Maggie un buen rato, tiempo en el que me di cuenta que conocía bastante de videojuegos. Cuando llegó el momento de salir, me moría de nervios, al grado que la toma se tuvo que repetir por que no parecía que me estuviera emocionando mucho jajaja, pero la verdad es que estaba en un sueño hecho realidad.
Todo el tiempo me la pasé jugando Mortal Kombat 3, mientras escuchaba las cápsulas del programa, en verdad fue una experiencia inolvidable; al finalizar me tomé fotos con Gus y Maggie, al tiempo que les agradecía por ser tan amables. Cuando llegué a mi casa, lo primero que hice fue conectarlo, mi hermano ya hasta había terminado su tarea para poder desvelarse esa noche jugando; el ver Star Fox 64 (juego que me había prestado mi primo) en mi televisión, nunca lo olvidaré,
Han pasado 13 años desde aquel día, pero aún conservo la caja del N64 intacta prácticamente, al igual que el Nintendo 64, que me permitió vivir aventuras increíbles como Zelda: Ocarina of time, Super Mario 64 o Perfect Dark, razones por las que estoy eternamente agradecido con Nintendomania, de otro modo hubiera tardado mucho en poder comprar uno por mi cuenta.
Pues bien, espero que les haya agradado esta anécdota, traté de resumirla lo más posible, pero resulta complicado, la felicidad que viví aquella vez ha sido incomparable, un momento único, que como indico al inicio del texto, ha sido uno de los días más felices de mi vida.